Hacia los años 80, huyendo de la gran ciudad, nos instalamos en este pequeño pueblo de los Picos de Europa, buscando un sitio donde educar a nuestros hijos de una manera diferente y acercarnos a la naturaleza y a la montaña.

 

Comenzamos nuestra vida con ganadería de vacas de monte, lo que nos hizo conocer un modo diferente de vida y unas costumbres en el manejo de este tipo de ganado que combinaba los inviernos en estabulación y los veranos en los puerto de montaña. De esta manera conocimos las cañadas tradicionales para la trashumancia hacia los puertos de la montaña leonesa y las comarcas tanto de los alrededores como en la que vivíamos. Y lo mas importante, conocimos ese saber profundo de la gente del lugar que nos comunicaron en las largas e intensas jornadas en la montaña.

 

Por motivos familiares y dado el declive económico de la ganadería cambiamos las vacas por cabras de ordeño y la dedicación al queso. Con esta actividad quesera ganamos importantes premios, como el de Alimentaria de Barcelona en 1.990 y el primer premio en la feria de Trujillo en el año 1.992.

 

En el año 1.995 decidimos un cambio radical en nuestras actividades y transformamos nuestras instalaciones ganaderas en seis apartamentos, para dedicarnos asi plenamente al turismo.

 

Debido al conocimiento de la montaña y del entorno, y a la afición a la montaña y a la escalada, en la que ocasionalmente trabajábamos como guías de montaña en verano, complementamos la actividad turística con la creación de una empresa de turismo activo, (Vértigo, SC), para dar una mayor cobertura a nuestros clientes.